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El vino se encomienda al turismo

Eudald Massana, responsable de la bodega homónima, lleva “20 años” buscando que el público valore el paisaje vitivinícola de su municipio, Subirats, en el Alt Penedès: “Empezamos en solitario, y los inicios fueron difíciles”, recuerda. Miembro del Patronato de Turismo local, ha intentado inculcar a los productores locales el atractivo turístico de la viña durante décadas. Un esfuerzo que en los últimos años ha recibido recompensa. Él y otros elaboradores de Subirats —“unos siete u ocho”, estima— acogen turistas como parte de itinerarios organizados por turoperadores locales.

Massana recibe 1.500 visitantes al año, algunos de los cuales acuden con una de estas compañías, tras un paseo en bici eléctrica. “Ahora hay mucha más gente en este negocio y vienen más turistas. Les enseñamos la cultura del vino, que es un alimento más”, explica.

El futuro del enoturismo es esperanzador. Más si se tiene en cuenta la actitud de los elaboradores hasta “hace dos años”, sostiene la responsable de promoción enoturística de Freixenet, Cristina Soler: “Recuerdo que en una reunión entre varias empresas del Penedès alguien dijo que estaba cansado de pedirle al propietario de una bodega que bajara del tractor y se pusiera a hacer otras cosas aparte de cultivar la viña. Ahora ya están haciendo otras cosas”.

Los elaboradores han ampliado su oferta enoturística, que tradicionalmente se limitaba a acoger a visitantes y ofrecerles una copa de vino. Pere Guilera, presidente de Pimecava, la patronal de las pequeñas y medianas cavas, pone algunos ejemplos: “Hace unos años era impensable que en una viña se hiciesen conciertos a la puesta del sol. Las bodegas también ofrecen paseos por los viñedos, con o sin bici eléctrica”. Estima que “entre 15 y 20” de las empresas que forman parte de su organización se han asociado con turoperadores para comercializar estos servicios.

“Les enseñamos la cultura del vino, que es un alimento más”, dice Massana

Al tiempo que las bodegas han diversificado su oferta de servicios, se han unido para ofrecer paquetes de viaje que incluyen estancias en hoteles y comidas, además de visitas a viñedos. Es el caso de 15 elaboradores del Priorat (Tarragona), que en 2013 se unieron a alojamientos turísticos, restaurantes y turoperadores de la comarca para crear la organización Priorat Enoturisme. Isabel Vilà, su presidenta, recuerda cómo ella y otros empresarios tuvieron que hacer frente en solitario al reto de promocionar el enoturismo y convencer a unos pequeños elaboradores, poco interesados en acoger visitas: “Hace 10 años encontrar a una bodega dispuesta a organizar una cata de vinos a cualquier hora del día era casi imposible. Los productores solo querían vender en el extranjero, pero ahora se han dado cuenta de que la venta directa a turistas funciona”.

Aunque las grandes elaboradoras no colaboran con empresas de su misma industria, también han apostado por itinerarios en los que el turista puede visitar otros lugares relacionados con la viticultura, además de la cava. Es el caso de Codorniu. “Uno de ellos incluye un pase para el Vinseum, el museo de Vilafranca dedicado al vino”, explica Cristina Caules, su responsable de enoturismo. El turista interesado en este tipo de empresas ha crecido rápidamente, según Caules: “Son prácticamente el 25% del total. Hace casi dos años no era así. Lo habitual era acudir en autobús, ver la empresa, probar algún cava y marcharse”. Codorniu acogió 120.000 visitantes en 2013.

Freixenet, por su parte, ha diversificado su oferta enoturística, y comercializa visitas combinadas con el Centro de Interpretación del Cava, un museo dedicado a los vinos espumosos en Sant Sadurní (Barcelona). “Hace 10 años casi no se hablaba [de atraer turistas]. Las cavas que ofrecían visitas eran las grandes, y además cerraban en fin de semana”, asegura Cristina Soler, responsable de promoción enoturística de Freixenet, quien describe un cambio radical en el interés de los elaboradores por diversificar su oferta de visitas: “Todos vamos a una y proponemos ideas para mejorar la oferta”.

Las compañías también se unen para promover la oferta del sector en el extranjero. Con este objetivo en mente, las organizaciones empresariales, el Departamento de Empresa y las denominaciones de origen de Cataluña crearon la Taula de l’Enoturisme en noviembre del año pasado, que representa el sector con un sitio propio en las ferias internacionales. “También estamos diseñando una encuesta para conocer el perfil de la demanda. Queremos saber, por ejemplo, de dónde viene el turista o qué tipo de visita quiere”, explican fuentes del Departamento de Empresa.

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